San Juan, Puerto Rico 25 de julio de 2008
Señores Secretarios del Gabinete Constitucional y Jefes de AgenciaSeñor Presidente de la Asociación de Alcaldes, Walter Torres y Señores AlcaldesSeñores portavoces del Senado y la Cámara, José Luis Dalmau y Héctor FerrerY demás legisladoresAmiga Victoria Muñoz Mendoza y demás miembros de la familia de la querida Doña Inés María Mendoza,Estudiantes y graduados de nuestro programa CASADistinguidos Miembros de los Medios de ComunicaciónCompatriotas
I. Introducción: El Estadolibrismo en el Siglo XXIAntes de comenzar quiero que no olvidemos uno de los momentos más trágicos de la intolerancia política en Puerto Rico. Hoy se cumplen 30 años de los asesinatos de dos jóvenes independentistas en el Cerro Maravilla y del encubrimiento que le siguió. No lo olvidemos. Al repudiar esos actos y el uso del poder para perseguir políticamente, nos reafirmamos en los valores democráticos de la Constitución que, precisamente, hoy venimos a celebrar.Venimos hoy a celebrar el Quincuagésimo sexto aniversario del establecimiento de la Constitución del Estado Libre Asociado. Lo celebramos, en este imponente lugar de futuro para Puerto Rico, donde hoy construimos hoteles modernos y edificaciones de primera que representan en sí mismas oportunidades de desarrollo para nuestra gente. Al así hacerlo, tenemos que reconocer una verdad ineludible: el Estado Libre Asociado, sin dudas, ha significado un arreglo político-constitucional de avanzada para todos los puertorriqueños. Que aspiremos a más, que nos merezcamos más, que luchemos por más, no es óbice para renegar esa realidad. El Estado Libre Asociado fue el que puso en las manos de nuestro pueblo el poder para echar pa´lante. Fue la herramienta de trabajo a través de la cual se viabilizó una verdadera agenda de cambio social y de progreso, agente de cambio que fortaleció el alma puertorriqueña, en armonía y co-existencia con nuestra ciudadanía americana.Bajo el Estado Libre Asociado logramos usar la herramienta de nuestra autonomía fiscal para crear empleos y posibilitar el progreso para nuestra gente. Bajo el palio del Estado Libre Asociado creamos la constitución más avanzada de las Américas. Todavía hoy nuestra constitución sigue siendo una de las más vanguardistas del mundo, citadela inexpugnable de nuestras más caras libertades individuales. Y hoy, a 56 años de su creación, gracias a la autonomía y soberanía cultural que ejercemos, somos más puertorriqueños que nunca, ganándonos día a día nuestro propio espacio en el Mundo. El alma y la nacionalidad puertorriqueñas, tal y como las conocemos hoy, anteceden por casi dos siglos la existencia del Estado Libre Asociado, pero este instrumento político las acogió, las legitimó, las protegió y hoy, gracias a ese empuje decisivo, ese alma y nacionalidad puertorriqueña se encuentran en pleno despliegue por todos los rincones del mundo. Por eso soy estadolibrista con todas las fuerzas de mi alma. Los que estamos aquí, los que creemos en la autonomía como instrumento y vehículo de futuro, somos los herederos orgullosos de una tradición histórica digna que fue iniciada por Baldorioty de Castro, concretizada por el ilustre barranquiteño Luis Muñoz Rivera a través de la Carta Autonómica, régimen que le destruyeron en sus manos, y que fue recuperado con nuevas fuerzas por Luis Muñoz Marín y su generación de hombres y mujeres valientes y perseverantes. Una tradición política que fue y sigue siendo razón de lucha para Rafael Hernández Colón. Fuerza política que constituye el movimiento ideológico vital de nuestra historia, que ha tenido la fuerza insoslayable de quemar sogas y derretir cadenas. Tradición política e ideológica que, como muy bien nos dijo una incorruptible mujer de esa generación, a quien hoy honramos al celebrar el centenario de su nacimiento, ha actuado y siempre debe actuar, SIN MIEDO. Honremos hoy esa herencia, seamos vivos ejemplos de ellos, escuchemos la voz de conciencia de doña Inés María Mendoza, y marchemos hacia adelante y SIN MIEDO.Por eso he defendido y defenderé toda mi vida nuestro derecho a perfeccionar esta relación con los Estados Unidos y concluir esa agenda trazada por Baldorioty, Muñoz Rivera y Muñoz Marín. Por eso, al igual que tú, jamás venderé ni entregaré mi alma puertorriqueña. Ni nos rendimos, ni nos entregamos, luchamos por lo que creemos. Por eso, contrario a otros, tú y yo no sufrimos el enredo de espíritu que presume el confundir lo que somos. Como puertorriqueños y estadolibristas, apreciamos y valoramos la ciudadanía americana. La hemos defendido orgullosamente en las guerras en las cuales hemos combatido. Pero primero que todo, somos puertorriqueños.Es nuestra identidad puertorriqueña, es el nacer y ser hijos e hijas de esta patria puertorriqueña lo que nos da el derecho a ser ciudadanos americanos; no al revés. La ciudadanía es un vínculo jurídico individual de cada uno de nosotros con los Estados Unidos; nuestra nacionalidad puertorriqueña -por el contrario- constituye ese entramado místico de sentimientos y emociones anidadas en lo más profundo de nuestro espíritu, de donde emana la fuerza vital de nuestro ser. Por eso es que el punto de partida de todo y para todo es nuestra identidad nacional: somos puertorriqueños. Todo lo demás emana de ahí. Esa identidad es la que nos une con los hermanos caribeños y latinoamericanos. Hay quienes, por debilidades políticas y falta de fuerza interna, quieren confundir al país, pretenden definirnos nuestras luchas, imponernos agendas de afuera. Pero tras 121 años de la fundación del Partido Autonomista y luego de 56 años de existencia y subsistencia del Estado Libre Asociado contra todo tipo de enemigos internos y externos, nosotros estamos claros, ustedes están claros: al estadolibrismo y sus luchas lo definen los estadolibristas, no los que sueñan, maquinan y elucubran tras un manto de aparente legitimidad con su destrucción. Para crecer no hay que entregar; para mejorar no hay que destruir; para alcanzar nuestro destino no podemos negar lo que somos. "Lo importante para ser es no dejar de ser", como advirtió ese grande de Puerto Rico y del autonomismo que fue Ernesto Ramos Antonini. Esta lucha más que centenaria que comenzó Baldorioty y los valientes delegados a la histórica Asamblea de Ponce de 1887, no ha terminado. La aspiración de luchar por la consecución de mayores poderes y derechos políticos para el pueblo de Puerto Rico, y de lograr una asociación política digna entre ambos pueblos, tiene hoy, en el mundo moderno globalizado, mayor fuerza y vigencia que cuando se fundó el Estado Libre Asociado hace 56 años. Hoy, la mayoría del pueblo defiende con vehemencia el poder que bajo el Estado Libre Asociado tenemos para proteger nuestra cultura y proyectarnos al mundo. Esa soberanía cultural y deportiva, que próximamente desplegaremos con orgullo al otro lado del planeta en las Olimpiadas de Beijing, en China, cuando el mundo entero vea nuestra bandera mono estrellada desfilar orgullosamente, es parte esencial del ser puertorriqueño y de nuestro derecho a expresar sin obstáculos ni cortapisas lo que somos. Hoy, hasta los que tienen como agenda fundamental destruir el Estado Libre Asociado celebran la aprobación de una ley de incentivos económicos que está fundamentada en el poder extraordinario que tenemos bajo ese mismo Estado Libre Asociado, para ofrecer créditos y exenciones contributivas para crear empleos sin injerencia del Congreso de los Estados Unidos. Si esa autonomía fiscal del Estado Libre Asociado es herramienta de progreso, si esa soberanía cultural y deportiva alimenta y fortalece el alma puertorriqueña, llegó el momento de aspirar a más, de echar pa´lante la agenda trazada por Baldorioty de Castro, Muñoz Rivera y Muñoz Marín.Por eso he dicho y repito: no es momento de nuevos pronunciamientos, es momento de nuevos movimientos. Movernos para convocar a una Asamblea Constitucional de Status que permita atender como pueblo este asunto. Movimiento para luchar, para obtener las herramientas que nos ayuden a crear más y mejores empleos, que abaraten los altos costos de la vida, como sería eximirnos de las leyes de cabotaje que hoy nos obligan a transportar nuestros bienes en los barcos más caros del mundo, lo que aumenta lo que te cuesta el arroz, un televisor, todo lo que nos llega desde afuera. Movernos para proteger y fortalecer nuestra agricultura sin intervenciones extrañas, como las que ahora mismo afectan la industria lechera por acciones nunca antes vistas del Tribunal Federal. Nuevas herramientas para alcanzar la autosuficiencia económica de nuestras familias. Nuevos instrumentos para continuar fortaleciendo nuestra presencia ante el mundo, como la participación en la UNESCO y otros organismos internacionales, a tono con nuestra realidad autónoma de Estado Libre Asociado, que nos faciliten comerciar con otros países y obtener mayores inversiones para crear empleos en la Isla. Esa es nuestra aspiración de futuro. Lograr el desarrollo del Estado Libre Asociado bajo un principio democrático que nadie puede objetar: que el poder último para nuestras decisiones tiene que estar en las manos de ustedes, en las manos del pueblo. Que nada ni nadie pueda obstaculizar nuestra autoridad para articular soluciones puertorriqueñas a problemas puertorriqueños. De eso se trata la soberanía, que el poder para desarrollar el Estado Libre Asociado, o para tomar la ruta de la estadidad o la independencia reside en el pueblo y no en otro lugar. Soberanía en asociación que no es sinónimo de independencia, pero sí de opciones de futuro y de dignidad. Como estadolibristas, se trata de darle contenido y estructura en pleno Siglo XXI a las palabras de Muñoz Marín al izar la bandera de Puerto Rico, el 25 de julio de 1952, al establecerse la Constitución del Estado Libre Asociado: "Voy a izar, cuando termine mis palabras, la bandera del pueblo de Puerto Rico, al fundarse el Estado Libre en voluntaria asociación de ciudadanía y de afecto con los Estados Unidos de América. El pueblo verá en ella el símbolo de su espíritu ante su propio destino y en el conjunto de América. Junto a la bandera de Estados Unidos, la del pueblo más pequeño del hemisferio significa que a los pueblos, como a los hombres, la democracia los declara iguales en dignidad".II. Ante los retos de hoy: visión, voluntad, valentíaPero nuestra determinación de luchar trasciende el Estado Libre Asociado. Hay quienes, en su afán de confundir, quieren que creas que los problemas y retos que vivimos hoy son culpa del status o exclusivos de Puerto Rico.La realidad es que el mundo hoy está enfrentando unos problemas que mi generación nunca antes había visto y vivido. El precio del petróleo, que de $48 el barril en el 2005 anda cerca de los $150, algo que hace dos años nadie anticipaba; el calentamiento global, que ya nadie puede negar su efecto detrimental; una injustificada guerra en Irak que sigue costando billones de dólares y más importante aún, costando vidas; la crisis alimentaria mundial y el efecto inflacionario sobre el precio de los alimentos; el crecimiento vertiginoso de la economía de China y el efecto desestabilizador que está teniendo sobre las reglas de oferta y demanda en el resto del mundo, especialmente aumentando los costos de construcción para el resto del planeta; todos estos son fenómenos nuevos, que se han conjugado con consecuencias directas en el bolsillo de cada ciudadano del planeta. De los efectos de estos patrones globales no escapa nadie. En Estados Unidos ya se habla de la crisis económica más seria en muchos años, con pérdida de empleos, niveles de inflación alarmantes y el número de personas que pierden sus casas por no poder pagar las hipotecas sigue en aumento.Estos retos mundiales se sumaron a los entuertos de hechura boricua: el déficit estructural de más de mil millones de dólares que se acumuló por más de 20 años y que amenazó con llevarnos a la quiebra y con dejar al gobierno sin dinero para pagar los sueldos de los empleados públicos; el efecto negativo de las políticas de privatización del pasado; una Autoridad de Acueductos y Alcantarillados en quiebra financiera y funcional que no podía ni llevar agua potable a los hogares; la falta de acción innovadora y creativa para atender males sociales como la adicción a drogas con su efecto detrimental en la actividad criminal; y el anquilosamiento acumulado el sistema de educación pública, incluyendo la falta de revisiones curriculares, ausencia de tecnología educativa, verdadera justicia salarial para el maestro, carencia de estrategias para la deserción escolar y en estos cuatro años, la mezquindad de una Asamblea Legislativa dispuesta a frenar toda posibilidad de progreso; esos son algunos de los retos que se acumularon por años por falta de acción y falta de voluntad para enfrentarlos. Por suerte, en Estados Unidos se perfila como nuevo presidente el candidato demócrata Barack Obama, que en este momento es una fuente de esperanza no sólo en Estados Unidos sino en todo el mundo. Estoy muy esperanzado con los grandes avances que puede lograr un presidente sensible a los problemas del hombre y la mujer común en un país de tantos recursos. Un presidente que distinto a Bush, no se dedique sólo a la mejoría de los ciudadanos más ricos de Estados Unidos. Estoy confiado de que la presidencia de Obama, junto al esfuerzo de un gobierno puertorriqueño de su misma filosofía política de incluir a todos y de favorecer a los menos afortunados, va a ser una gran oportunidad para Puerto Rico. Por esto, ante los retos tanto de Estados Unidos como de Puerto Rico y del mundo, también nos sentimos que es posible adelantar ese cambio grande para Estados Unidos, para Puerto Rico y para el mundo entero.La realidad es que esos problemas que ha enfrentado Puerto Rico tienen solución si los enfrentamos con visión, voluntad y valentía. La labor del Gobierno, entonces, no es lamentarse por el tamaño del reto, sino crecerse ante su insolencia. He ahí la valiente gesta para salvar el crédito de Puerto Rico que hoy nos ha permitido dar aumentos salariales a miles de empleados públicos, incluyendo a los maestros; dos aumentos corridos a nuestros pensionados y poner en vigor los dos aumentos ordenados para el salario mínimo federal. Ya se ve el cambio en Acueductos, realizando hoy obra de abastos y distribución de aguas que se debió realizar hace 15 años y llevándoles el preciado líquido en estos cuatro años a ochenta mil familias que antes no lo disfrutaban. El cambio va en Educación, contra viento y marea, y ya las más recientes pruebas puertorriqueñas de aprovechamiento académico, por primera vez, reflejan dos años consecutivos de mejoría en los resultados de lo que aprenden nuestros niños y jóvenes. Y hoy aquí honramos a los luchadores, los que se cayeron, se levantaron y hoy van pa´lante. A los más de tres mil jóvenes del programa CASA, que hace cuatro años no tenían ninguna esperanza tras haber perdido el entusiasmo para seguir en la escuela. Hoy, gracias a este innovador programa ya más de mil de ellos se han graduado de escuela superior. Jóvenes como los cuatro que hace un rato leyeron el preámbulo de nuestra Constitución, como Juan Emmanuel Vélez Sanabria, quien por problemas familiares, se salió de la escuela en cuarto año. Pero se levantó, entró al programa CASA y este verano se graduó. No lo pude felicitar personalmente en su graduación, pero lo sorprendí con una llamada telefónica para felicitarlo, no sólo porque se había graduado, sino porque fue admitido al Recinto de Mayagüez de la UPR, al programa de Ingeniería Industrial. O cómo Yeismarie Agosto García, que abandonó la escuela cuando estaba en grado 11, pero siguiendo el ejemplo de su hermano, que se graduó de CASA, también completó su cuarto año. Y Kiavandee González, que por problemas académicos decidió dejar sus clases, pero luego comprendió que necesita el cuarto año para seguir adelante y en CASA de Comerío encontró la motivación que necesitaba para completar sus estudios. Y Keyshla Bracero, con dotes de dramaturga, que se graduó del Centro Casa de San Germán y va a estudiar en la Católica de Mayagüez y María del Mar Acosta, de Cabo Rojo, que se graduó con 3.75 de promedio y va a seguir estudios en la Universidad del Este en Cabo Rojo. A estos jóvenes les digo: el compromiso de este gobierno con ustedes es firme. Sigan haciendo su parte que nosotros seguiremos identificando los recursos para respaldarlos. Porque ustedes sí tienen visión, voluntad y valentía.Visión y voluntad de cambio que nos permitió establecer en tiempo récord un programa de incentivos para la adquisición de vivienda, que ha venido a darle posibilidades a miles de familias de clase media. Entre el bono de vivienda que establecimos a principios de este año y el FHA Boricua que comenzó hace sólo unos meses, más de 7,000 familias puertorriqueñas han podido hacerse de su hogar propio a pesar de las adversidades. Y tenemos un plan agresivo de construcción y remodelación de vivienda de interés social que nos permitirá encauzar 50 mil de estas unidades en estos cuatro años. Estas medidas creativas que tomamos han permitido, además, evitar que suceda aquí lo que está sucediendo en muchas regiones de los Estados Unidos, donde el valor de las viviendas se ha deteriorado tanto que la gente está perdiendo sus hogares porque estos valen menos que la hipoteca que tienen. Voluntad de cambio que apuesta a la gran capacidad creativa del puertorriqueño, como Marta Benítez Negrón, que acaba de abrir una tienda de mini donas en Aibonito y Limary Pagán Colón, que hace unos meses comenzó a operar Karamelos Coffee and Gallery, en el Viejo San Juan, parte de los más de mil nuevos empresarios, muchos de ellos mujeres, que se han beneficiado del programa La Llave Para tu Negocio. En ese fomento del empresarismo boricua estamos apostando a la capacidad de futuro de Puerto Rico. Esos son los gestores del cambio verdadero que requiere Puerto Rico. Cambio verdadero que estamos comenzando a lograr juntos, y para el cual nos sobra voluntad de futuro. Estos ejemplos son muestra de lo que necesitamos y de lo que define a la gran mayoría de los puertorriqueños: visión, voluntad y valentía. Necesitamos la fortaleza de espíritu para hacer lo correcto por el país, aún cuando no sea lo políticamente fácil. En esa falta de fortaleza de espíritu y debilidad de carácter es que está el peor enemigo de nuestro pueblo. Son las fuerzas de la división y la destrucción. Es el partidismo ciego, que postula que el mal del país se justifica si hay ganancia política para unos. Es la actitud de negarse a actuar o legislar si el resultado positivo puede beneficiar políticamente al adversario. Es la borrachera en el camino de la búsqueda del poder, que impide que podamos dialogar y concertar acuerdos por el bien del país. Es la superficialidad intelectual que opera como si éste fuese un pueblo ignorante, que no entiende ni quiere entender.Compatriotas, nuestros retos son grandes. Los retos y problemas de los Estados Unidos y del resto del mundo son grandes. Pero a este pueblo le sobra voluntad. Dejemos atrás a los que utilizaron y siguen utilizando mal el poder, poniendo obstáculos a la agenda de cambio y de progreso. Echemos a un lado lo que nos divide, trabajemos sobre lo que nos une. La ventajería política, el cálculo político, nunca, nunca, nunca debe ir por encima del desprendimiento patriótico.Hoy volvemos a la carga. A los peligros, a los retos no se les huye. Como nos enseñó Muñoz Rivera: "ante el peligro, los reptiles se arrastran y huyen; los hombres se yerguen y combaten". Vamos a erguirnos, a combatir. Juntos. De frente. Sin miedo. Hoy les llamo y convoco al movimiento patriótico. Con visión, voluntad y valentía.Movimiento patriótico para cortar nuestra dependencia adictiva en el petróleo y bajar los costos de energía. Que nos permita alcanzar ese adecuado balance para lo que Munoz llamaba la vida buena, entre el desarrollo económico y la protección de nuestro ambiente y recursos naturales.Los llamo al movimiento patriótico para juntar todas las voluntades en un proyecto económico que nos permita ampliar nuestra base hacia una economía del conocimiento, hacia una Operación de Mentes a la Obra, que atraiga científicos y nuevos empresarios, que haga a Puerto Rico más competitivo.Los llamo al movimiento patriótico para atrevernos a enfrentar el problema de la adicción a drogas -el mayor problema social de Puerto Rico en los pasados 30 años- como lo que es, una enfermedad.Movimiento patriótico para acelerar el cambio verdadero en nuestro sistema educativo, con maestros bien pagados, fondos suficientes para buenas escuelas, un currículo moderno, con los recursos en las escuelas, no en la burocracia al nivel central. Que prepare y motive a nuestros estudiantes a continuar estudios universitarios. Movimiento patriótico que nos permita seguir dándole alternativas a esos jóvenes como los que hoy honramos, que en un momento sintieron que todos los caminos se le cerraban y en CASA encontraron el camino de la educación y su autoestima.Movimiento patriótico que nos lleve a una verdadera reforma legislativa con una sola cámara, una sola sesión, una sola compensación como el pueblo de verdad reclama.Movimiento patriótico que esté dispuesto a reformar el sistema contributivo para hacerle la mayor justicia a nuestra clase trabajadora y corregir la imposición del IVU. Movimiento patriótico que culmine el proyecto histórico de un Estado Libre Asociado robustecido, ajustado al siglo XXI, en asociación soberana, con el vínculo indisoluble de la ciudadanía americana.Los llamo, los convoco al movimiento patriótico que no se rinde, que no le teme a los grandes retos, que no rehúye las grandes luchas. Movimiento patriótico que enfrente a los mensajeros del desastre. Movimiento patriótico que no se arrastra, que no se arrodilla; que se levanta, erguido, listo para vencer la adversidad. Movimiento patriótico que se reafirma en lo que somos, puertorriqueños primero.Somos la fuerza del alma puertorriqueña: generosa, trabajadora, justa, resistente, que hoy convocamos a un nuevo movimiento patriótico. Hoy, enfrentamos grandes y nuevos retos, al igual que viejos enemigos. Hoy volvemos a la carga con toda la fuerza de un pueblo invencible en su lucha por el bienestar de sus hijos, por lo justo y lo correcto. Tenía razón Baldorioty de Castro cuando dijo que el Pueblo de Puerto Rico es uno valeroso que `ni se degrada ni se suicida.' Hoy, con esa valentía que nos caracteriza, volvemos a la carga, a la vanguardia de un movimiento patriótico con el cual Puerto Rico va pa´lante y ¡SIN MIEDO!Muchas gracias y que Dios te bendiga a ti y a Puerto Rico.
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